Español en América

julio 20, 2012

Enseñanza pública, privada y fracaso escolar

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 6:42 pm

Nos especializamos en una metodología que reduce el fracaso escolar mediante la mejora de la comprensión lectora y la ampliación del léxico.
Lo repetimos hasta la saciedad y hay cada vez más estudios e investigaciones a parte de las nuestras a través del empleo de los corpus textuales que demuestran la actualidad, la oportunidad y la conveniencia de esta metodología que además de lógica, es sencilla y de un coste próximo a cero.
Los recién llegados a la cúpula de la educación en España no difieren en casi nada de los anteriores, próximos todos al analfabetismo funcional y dedicados en su nerviosismo patológico en proponer soluciones al fracaso escolar cada una más extravagante que la anterior.
El común denominador de estos políticos que nos han caído en suerte en el último sorteo electoral es su preocupación por colocar en puestos claves a sus familiares y amigos y como último objetivo es esa feliz idea que nos cuentan los matemáticos que es la única solución para resolver esos problemas enrevesados.
No es el caso del fracaso escolar ya que su resolución no requiere de esa “feliz idea” matemática sino de un propósito firme y decidido de, en primer lugar analizar las causas y en segundo en aplicar la receta que ni es feliz ni mágica ni se puede comprar en una farmacia como quisieran algunos de nuestros políticos.

El sistema educativo:

La docencia se concibe en España y en esas otras comunidades que reniegan de ella, como una forma de conseguir un puesto de trabajo.
Nadie entiende que la enseñanza es vocacional y que nada ni nadie puede dedicarse a ella si no se poseen unas cualidades innatas muy alejadas de esos profesores que se manifiestan en las calles por los “recortes”.
No queremos entrar en los “recortes” porque ni nos atañen ni comprendemos a esos señores que se autocalifican como docentes y se acogen a un derecho constitucional que nada tiene que ver con el compromiso social que representa la enseñanza.
Los que con amor, cariño, vocación y sacrificio nos dedicamos al servicio público que es la educación de nuestros hijos sabemos que lo importante no es la nómina que se ingresa en nuestra cuenta a fin de mes, sino la satisfacción de alumnos y familias que a final de curso nos felicitan por nuestro éxito y nuestro trabajo.
Creamos una metodología que es plenamente vigente y que como todo a lo que nos dedicamos con intensidad, requiere un esfuerzo considerable por parte de los profesores.
En nuestra investigación primamos el interés de los alumnos que es el centro de nuestra atención y el objetivo final de nuestro trabajo.
Lo que hacemos necesita de un esfuerzo intenso de los docentes, de una dedicación fuera de las horas de clase y posiblemente el reducir las vacaciones para realizar un seguimiento o tutorización de los menos dotados intelectualmente.
También separamos la enseñanza pública de la privada en la que las estadísticas demuestran que el fracaso escolar es en la segunda, la mitad de la primera, lo cual verifica el escaso interés de los docentes que una vez alcanzada la oposición de acceso de maestros o de secundaria se duermen en los laureles abandonando a su suerte a los alumnos.
El descontrol general de lo público no convierte a la escuela pública en una excepción. Los que en nuestra trayectoria hemos impartido clases en escuelas técnicas sabemos que los directores pueden ejercer un control efectivo sobre los profesores pero que cuando son nombrados para dirigir un centro si carecen de motivación o el instituto ya es un desastre en poco o nada intervienen para remediar situaciones desastrosas o caóticas.
La selección del profesorado es la otra causa de la escasa calidad de la enseñanza en España y sus “regiones circundantes”: unas oposiciones en las que los participantes llegan con una formación escasa (en los maestros sólo de tres años) y en las que la experiencia puntúa más que la formación no pueden elevar el nivel de los alumnos y reducir el fracaso.
Se dice y repite hasta la saciedad que la calidad de un sistema educativo es la de sus profesores y no hace falta ninguna demostración matemática para calificar a nuestros docentes como los peores del mundo.
Y no nos “metemos” con la Universidad donde prevalece el sistema del catedrático elegido por “concurso-oposición” otro vicio de nuestra democracia que en lugar de heredar la oposición pública del régimen anterior ha preferido este cambalache en la que el catedrático nominado es amiguete del círculo de sociatas o peperos que maneja la universidad de turno.
No hablemos de los proyectos de investigación ni el nulo interés del 90% de las tesis doctorales. Las pruebas que en un artículo reciente de Expansión son elocuentes: publicamos como los mejores, patentamos como si fuéramos africanos y las patentes no sirven ni para mejorar nuestro papel higiénico… Un desastre eso sí subvencionado por el Estado y las Comunidades Autónomas a las que se les llena la boca en eso tan manido de “innovación y desarrollo”.
Con contadas y escasísimas excepciones la investigación en España (y la Universidad) es un auténtico desastre, una tomadura de pelo que pocos se atreven a denunciar.
Desde estas páginas que hemos alcanzado más de 700 trabajos denunciamos muchas veces que el modelo a seguir es el de Corea del Sur país puntero en ciencia, tecnología e innovación.
Ahí tienen a Samsung empresa coreana que ha batido records de beneficios: el famoso teléfono Galaxy, los televisores más desarrollados y baratos, un sinfín de éxitos tecnológicos que nos hacen ver la validez de un modelo que no investiga en la universidad sino en la empresa privada y donde los investigadores son pagados en un 80% por el estado.
¿Quién se va a adentrar en la investigación en el proceloso mundo del canto de los grillos del Montseny o de la Sierra de Aralar?
Una empresa privada seria no pierde su 20% del pago de la investigación a proyectos ridículos y sin sentido que no llevan a ninguna patente. Lo que interesa a todos es llevar a cabo investigaciones que consigan resultados en forma de patentes útiles.
Los “investigadores” españoles (y por supuesto que hay personas serias y responsables, las menos) tratan de conseguir presupuestos de sus universidades para proyectos que a priori se sabe que no conducen a parte alguna.

La escuela privada y concertada:

Tampoco es el paradigma de la resolución del fracaso escolar.
A los males de lo “público” en lo que se refiere a la escasa formación de los profesores, se añade la poca o nula formación de los directores sobre todo en el caso de la enseñanza religiosa.
Somos católicos y nos declaramos fervientes practicantes de la fe, pero lo uno no impide que los males sean similares a la enseñanza pública.
Escasa vocación de los docentes que se apuntan a un trabajo como si fueran funcionarios. Nadie es consciente del daño que se hace a una sociedad que no puede avanzar con este estado de cosas.
La irresponsabilidad de directores y de los propios profesores que no se dan cuenta de que el futuro de un país depende en un enorme porcentaje de la calidad y del esfuerzo vocacional de los profesores.
Si se ponen con nosotros a repasar cómo llegan los profesores en el sector privado, es decir en la mayoría de colegios concertados religiosos o privados no confesionales, la selección del profesorado es inexistente: se eligen en función si han sido o no antiguos alumnos, de manera que el acceso al cuerpo de profesores de un determinado colegio está reservado al compadreo entre el director y sus antiguos alumnos, la mayor parte de las veces con escasa formación.

¿Seguimos hablando?

En las comunidades con gran presencia de los partidos nacionalistas como Cataluña o el País Vasco la demencia puede llegar a un grado de paroxismo inimaginable.
Resulta difícil de entender y en este blog somos vascoparlantes pero conscientes de que vivimos en un mundo global y en el que tenemos la suerte heredada y poco merecida de poseer una lengua maravillosa que se extiende malgré nous a una velocidad de vértigo por todo el mundo civilizado, el rechazo que existe hacia la lengua común.
Sabemos que las lenguas separan y el objetivo nacionalista es borrar cualquier vestigio del español en los territorios antes mencionados para aumentar su concepto “nacional”. El daño que se hace a los habitantes de esas comunidades es inmenso; los esfuerzos financieros dedicados a la progresión sobre todo del euskera son dineros perdidos.
La profusión de ikastolas no ha conseguido aumentar el número de vascoparlantes en las familias. Los que lo hablaban lo siguen hablando y los que no lo hablaban por mucho que dominen la lengua al no ser materna no se habla en las casas. Esfuerzo perdido y dinero como tantos otros “públicos“ derrochados.
Dentro de unos decenios se verán los errores y será ya muy tarde para recuperar tanto dinero malgastado.
Y nos referimos nada menos que al francés o al alemán. En un plazo de 50 años no existirá ninguna de estas lenguas… ¿y el euskera o el catalán? Sintiéndolo muchísimo también dejarán de existir: o se expansionan o desaparecen. Ni el catalán, ni el euskera, ni el francés ni el alemán tienen expansión posible. Queda certificar la fecha de su desaparición.

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