Español en América

octubre 7, 2012

De la tarea encadenada al conocimiento léxico

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 12:56 pm

Es conveniente a parte de las obligadas consultas a nuestros estudiantes sobre cómo hacemos las cosas y qué echan en falta, el realizar un test de vocabulario.
Se trata de comprobar cuál es su “nivel léxico” y qué podemos diseñar para mejorarlo.

Nuestro test léxico incluye la construcción de un pequeño Corpus en el que introducimos unas redacciones sencillas que les hacemos escribir.
La finalidad de esa comprobación del vocabulario usual no es otra que ratificarnos en nuestra idea de que la carencia de léxico asociado a su significado es el eje de los resultados escolares presentes y futuros.

En este Blog hemos escrito sobre la impericia de los autores de manuales que escriben sus textos sin reflexionar sobre cuál es el nivel de conocimiento de las unidades léxicas de los alumnos a los que van dirigidos sus trabajos.

En ese sentido recordamos un análisis léxico que publicamos en estas páginas el once de febrero del 2011 sobre un minicorpus de exámenes del DELE niveles A1 – A2, del Instituto Cervantes , diseñado por sedicentes expertos de la universidad de Salamanca en el que enumeramos casi 2.000 lemas.
Resulta sorprendente que en unos niveles en los que se les supone a los optantes a los certificados unos conocimientos de como máximo 1.200 lemas, se encuentren entre los textos nada menos que 2.000 lemas.

Es una muestra de lo que ocurre en manuales, cuadernos de ejercicios en los que sus autores están en la estratósfera.
En nuestra práctica comprobamos que los estudiantes de primaria y secundaria conocen un vocabulario muy reducido, pero a pesar de ello se comunican al oral a la perfección.

De la misma manera en el ámbito familiar la comunicación oral es fluida entre padres e hijos. El problema está oculto y se comprueba la inexistencia de léxico cuando solicitamos una redacción sencilla de unas pocas líneas, en la que los alumnos sufren lo indecible para completar lo requerido.

Ni que decir tiene que los textos se encuentran trufados de faltas ortográficas (no es lo primordial), sintagmas mal formados e incoherentes, continuas repeticiones…

Sin embargo, una prueba convincente de que no son tontos es si les pedimos una lista de palabras “tecnológicas” como teléfonos móviles, vídeo juegos, dispositivos reproductores de música o de aplicaciones de comunicación, su resultado es una lista larguísima de palabrejas nuevas que han pasado a sustituir el que nosotros calificamos como léxico tradicional que se utilizaba hace 20 años y que era el que nos permitía comunicarnos por escrito.

El análisis de lo que ocurre es que el léxico tradicional o vocabulario usual que poseían los estudiantes, por ejemplo de primer curso de la ESO ha sido desplazado por otro tecnológico que NO es suficiente para una comunicación escrita.

La comunicación oral, funciona bien ya que se emplea un vocabulario muy reducido pero suficiente para la expresión.
En consecuencia, nos encontramos con una situación de difícil resolución excepto si implantamos una metodología encaminada al aumento de unidades léxicas.

La recomendación “tradicional” de que se lee poco no es convincente. Es posible que los jóvenes lean poco, pero las lecturas van dirigidas a temas tecnológicos que seducen a los alumnos para estar a la hora del último invento. Lo que se lee son folletos de teléfonos, vídeo juegos, todo ello relacionado con el mismo vocabulario.

Necesitamos una lectura con una metodología cuya finalidad exclusiva sea el aumento de unidades léxicas.
En esa dirección a nuestra tradicional –y repetida metodología de construcción de corpus- incorporamos la de autoaprendizaje centrada en las unidades léxicas.

No descubrimos ni el mediterráneo ni el nuevo mundo cuando explicamos que las unidades léxicas que aprendemos deben ir unidas de la mano con su correspondiente significado.
Y que estamos obligados a utilizar las redes léxicas, morfológicas y semánticas ya existentes en nuestros cerebros para incorporar esas nuevas unidades.

Y no es ningún capricho el que nos volquemos por las combinaciones restringidas de la lengua por una doble razón: por su riqueza cultural y porque al poseer varios componentes nos facilitan su incorporación a las redes léxicas que ya poseemos.
Por supuesto, que en este blog nos quejamos de la falta de apoyo de currículos oficiales en lo que se refiere al léxico. Manifestamos con rotundidad que el vocabulario es el patito feo de la enseñanza y que, al parecer, nadie se da cuenta de ello y de que el conocimiento lingüístico es y seguirá siendo el léxico.
Para los lingüistas más reconocidos como Polguère, Alain, el centro de la lengua es el léxico y su necesidad es vital para la correcta expresión.

Dejar un comentario »

Aún no hay comentarios.

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: