Español en América

noviembre 9, 2012

Lengua española, terminología y metodología

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 3:55 pm

Días pasados formulábamos recomendaciones sobre las urgentes necesidades que aquejan a nuestra querida lengua española por la desidia de los poderes públicos que se comprueba en unos currículos oficiales huérfanos de apoyos a la lengua vehicular de la enseñanza.
Añadimos la escasa o nula formación del profesorado, los partidos políticos más dedicados a la reyerta y al navajeo que a la construcción de soluciones y a la falta de una política lingüística.

Sobre esta última debemos razonar cuál es la razón y si se debe a la ignorancia de la RAE y los políticos de turno o que el sentir general es que no se necesita.
El otro gran problema es la confusión que existe sobre lengua vehículo de la comunicación y lengua conocimiento. Se insiste en los saberes y se descuida la comunicación y el resultado a la vista lo tenemos y, lo peor es que nos encaminamos a un desastre que el fenómeno Internet amplifica sin que nadie ni lo observe ni se dé cuenta.

La terminología
Parte de la culpa y en casi todos los países nos gusta a parte de tirarnos los trastos a la cabeza, el buscar un culpable para cargarle el mochuelo.
En las ciencias sociales y, en concreto en la lingüística una gran parte de los vocablos que se emplean son confusos, existen muchas corrientes que para calificar una idea, concepto o entidad de información usan términos diferentes y lo que es peor, muchas veces morfológicamente muy parecidos.

Por eso procede y nosotros no somos quién para hacerlo el poner orden en la terminología lingüística para hablar de lo mismo y aclararnos las ideas.
Como seguidores de la TST, Teoría Significado-Texto empleamos en lingüística la terminología derivada de la OLST de Montréal que a nuestro gusto se aproxima más a la explicación que requiere el sistema de la lengua.

El otro punto de discusión o mejor dicho de falta de entendimiento o de discernir lo que define el concepto de metodología.
En un par de días dos anuncios de cursos para profesores de español de universidades (ni buenas ni malas sino todo lo contrario…) exhibían sus carencias al respecto en los respectivos programas.

En una de ellas, además de confundir el concepto de metodología, añadía a la escabrosa situación un texto trufado de faltas ortográficas.
Les justificamos y conocida es la locución “al mejor cazador se le escapa una liebre”…
Llámese liebre o gazapo a un humilde blog como el nuestro, sin redactores ni correctores, nuestros amigos nos perdonan los errores. Pueden colarse motivados por las prisas y la urgencia, esas faltas que afean los textos.
Pero a una universidad que en teoría es un pozo de ciencia (algunas un pozo negro…) no se le perdona nada. En estas doctas (y menos) instituciones plagadas de personal se supone que detrás del redactor hay algún científico que corrige las fallas.

El segundo reproche se refiere al concepto manido de metodología. En todos los cursos y programas el concepto se emplea erróneamente y, por un lado pone en entredicho a las instituciones que lo utilizan sin ton ni son y demuestra que estas casas de la ciencia se encuentran muy alejadas de lo que la idea de metodología supone como complemento imprescindible de la investigación.

Si no conocemos su significado mucho menos investigaremos. En esas estamos en este mundo de la educación universitaria en España y los docentes se echan a la calle para protestar de casi todo…. menos de su escasa formación.

La noción de metodología empieza sentando unas bases o principios sobre los que nos apoyamos para llevar a cabo un proceso desde esas hipótesis o puntos de apoyo hasta alcanzar unos objetivos que también definimos desde un principio.
No es lo mismo método que metodología. Nuestra incapacidad para formular buenas definiciones nos obliga a buscar símiles o ejemplos:
En la enseñanza del español como lengua segunda, los profesores acostumbramos a buscar como posesos tareas para las clases. Aplicando el símil una tarea sería un método.
Si somos capaces y vamos a suponerlo, conseguimos encadenar varias tareas y, advertimos que de manera previa fijamos los fines, el encadenamiento de actividades sería una metodología, siempre y cuando, repetimos se alcancen los objetivos.
La existencia de la metodología en sí misma supone que los objetivos se van a conseguir. Por tanto si no se fijan los objetivos NO se puede hablar de metodología.

Metodología e investigación científica van de la mano, por tanto, cuando en un programa de formación de profesores si No está previsto un programa de investigación, tampoco se puede hablar de metodología.
No debe llamarse metodología a cualquier procedimiento, ya que es un concepto que en la gran mayoría de los casos resulta demasiado amplio, siendo preferible usar el vocablo método.

Metodología y Proyecto pueden ser palabras sinónimas
Se parte de una posición teórica y comprende una serie de técnicas o métodos acerca del procedimiento o recorrido para efectuar una serie de actividades o trabajos relacionados con la investigación, llámese Proyecto o Trabajo.
En nuestra terminología propia de investigación sobre Corpus textuales definimos siempre como fin de la metodología una tarea de investigación. Para llegar a ella formulamos un Proyecto que comprende un sinfín de actividades encadenadas para, al final del recorrido efectuar una investigación que definimos ab initio.

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