Español en América

marzo 12, 2013

Al hilo de la lexicografía y del uso del diccionario

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 3:47 pm

El archinombrado diccionario DRAE define esta disciplina de la lingüística como “técnica de componer léxicos o diccionarios” y como segunda acepción “parte de la lingüística que se ocupa de los principios teóricos en que se basa la composición de diccionarios”.
Si insistimos en la divulgación de temas concernientes al léxico es por la necesidad de los profesores en un conocimiento exhaustivo de las unidades de la lengua que por su enorme volumen necesita una formación y conocimientos específicos.
La principal escuela de la lengua en la actualidad es la OLST radicada en la facultad de Traducción de la universidad de Montréal y liderada por los lingüistas Mel’cuk y Polguère.

En su web, http://www.olst.umontreal.ca , encontrarán infinidad de artículos, trabajos y tesis doctorales que con rigor y detalle describen el léxico, sus unidades restringidas y diccionarios en línea sobre todo en francés e inglés.

Lexicografía y uso del diccionario

Si la primera es la ciencia que se ocupa de la construcción de diccionarios, no es preciso explicar la trascendencia de éstos en la enseñanza de segundas lenguas.
Si el léxico es el centro y el núcleo duro de una lengua el diccionario es el lugar donde se reúnen y explican sus unidades.
Los diccionarios en papel siguen siendo obligatorios en las aulas de lengua española y los docentes nos esforzamos en que los alumnos los utilicen.
Un diccionario en las clases de lenguas es el libro de cabecera, de ahí que se necesita un manejo hábil y que la herramienta en cuestión sea lo más perfecta posible.
La lengua española no tiene la suerte de otras lenguas como el francés e inglés con diccionarios perfectos o casi, describen las unidades léxicas de manera casi exhaustiva y con propiedad.

El DRAE adolece de muchos defectos el más importante y no lo podemos explicar, el olvido imperdonable del fenómeno colocacional.
Tampoco las definiciones de las entradas son precisas y en muchas ocasiones la definición comprende al lema definido.
Otro fallo es la falta de actualización de las entradas en lo que se refiere a los neologismos procedentes casi siempre del inglés y que tardan siglos en aparecer en el DRAE. Lo más grave es que cuando, al fin, encuentran su hueco, ya son formas obsoletas que la ciencia, la técnica y la innovación convierten en antiguallas.

Cuando se incorporan al diccionario, no más de un ciento de lemas al año la forma nueva ya ha dejado de serlo, es una palabra vieja; la dinámica de la innovación y la velocidad de Internet exigen maniobrar con rapidez y dejarse de tonterías como buscar una equivalencia al vocablo de origen sajón que por su expresividad y brevedad es difícil de encontrarle un término en español.
Si lo pensamos mejor es posible que las Academias de la Lengua no sean necesarias aunque los diccionarios son imprescindibles.
La pregunta que nos hacemos y la respuesta es conocida, ¿Por qué la Academia Real no “abandona” o “cede” el diccionario a empresas ágiles que lo pongan al día en cuanto a nuevos vocablos, mejoren los existentes e incorporen en la microestructura las colocaciones?

Es un diccionario construido con dinero público o con donaciones de empresas privadas con la finalidad de que los hablantes nativos del español y los que con cariño y motivación lo estudian no siéndolo, pretenden contar con un valioso elemento de ayuda e inspiración en los trabajos de escritura y comprensión lectora.
Hasta ahora los intentos de mejora del DRAE por particulares se saldan con rifirrafes y amenazas por parte de la RAE. No se trata de plagiar nada sino de mejorar lo existente de manera que lo que hoy es ineficiente y obsoleto pase a ser una eficaz herramienta.
Polguère maestro de lexicógrafos insiste en la enseñanza del léxico y en un artículo « Du dictionnaire au site lexical pour l’enseignement/apprentissage du vocabulaire » explica un nuevo modelo de diccionario para el aprendizaje de lenguas maternas y segundas.

¿Para qué sirve un diccionario?

Solemos abrir el diccionario para comprobar si “burro” se escribe con “b” o con “v” o si la definición de “burro” es la que tenemos como estereotipo en nuestro lexicón o estamos equivocados. Sirve para verificar los conocimientos previos que poseemos y verificar que los burros, por ejemplo, no vuelan…
Los diccionarios muestran sus lemas en orden alfabético y suele ser un buen entrenamiento que los alumnos se acostumbren a usarlo a toda velocidad y no se “atasquen” en la búsqueda de las entradas.

La gran ventaja de los diccionarios monolingües online es que NO se necesita el conocimiento del orden de las letras del alfabeto y con introducir la forma buscada y clicar, es suficiente. A más de uno se le pasan los sudores esos que aparecen cuando el alumno desconoce si la zeta está antes o después de la ese…
En el caso de la organización del diccionario en orden alfabético, se denomina a la misma como macroestructura, mientras que el establecimiento de una entrada con su organización –la que sea- se califica como microestructura.La búsqueda de lemas en el caso del español es muy fácil al ser nuestra lengua transparente o bastante transparente de manera que coinciden la lengua hablada con la lengua escrita, no así el inglés y sobre todo el francés que divergen considerablemente y desde el punto de vista de la Ortografía el alcanzar el lema que buscamos a veces puede no ser tarea sencilla.
Algunos diccionarios en línea al teclear una palabra o forma con la ortografía equivocada suelen ofrecer la alternativa correcta para alivio del solicitante…

Diccionarios de frecuencias

Si la estructura tradicional de los diccionarios habituales es la alfabética, existen los diccionarios de frecuencias en los que la macroestructura cambia radicalmente.
Estos diccionarios establecen su organización desde la unidad de la lengua – unilexemática- en orden de frecuencia cuantitativa en un Corpus amplio y como microestructura se convierten en bilingües ya que ofrecen la traducción de la entrada al idioma del aprendiente e informaciones sobre el contexto, el género y, por supuesto una definición.
Estos diccionarios existen uno el de Davies, M. en su versión bilingüe inglesa y el más completo de editorial Universitas ambos de 2005. Se fundamentan –cada uno- en corpus muy amplios del español con el inconveniente de que los diccionarios si no se ponen al día se convierten en herramientas obsoletas que NO corresponden con la realidad de la lengua de 2013.

Lema es sinónimo de entrada
Forma es sinónimo de la vieja “palabra”

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