Español en América

abril 5, 2013

Especificidad y evaluación

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 7:16 pm

El concepto de especificidad

A menudo planteamos la necesidad de la terminología para distinguir conceptos y evitar malentendidos.
Así explicamos la idea de metodología desde un punto de vista científico en uno de nuestros post en el Español en América. Sobre metodología existe una enorme confusión que llega a extremos delirantes.
Existe la costumbre cada vez que se ofrece un curso de formación, sus promotores comienzan detallando los objetivos para poco después mencionar ese diablo que es la metodología concepto como dicen los franceses insaisissable es decir imposible de agarrar y aprehender.

Pocas veces conseguimos leer algo que se parezca al concepto de metodología y consigue confundir a los posibles alumnos interesados que cuando contemplan lo que los promotores de los cursos expresan, se asustan y huyen despavoridos.
En lo que se refiere a la especificidad, este sustantivo NO pertenece a la disciplina de la terminología por lo que se acepta cualquier interpretación o explicación.

Llorián, Susana en la Revista Nebrija, número 12 de 2012 en un excelente artículo “Los retos de la certificación del español con fines específicos” donde describe los problemas de evaluación de las lenguas de especialidad y en concreto de los Certificados que emiten distintos organismos, escribe:
“Tampoco existe común acuerdo en relación con el grado de especificidad, es decir, hasta qué punto un curso o un examen tiene que ser específico, o estar más o menos ceñido a un área de especialidad académica o profesional, para ser considerado como tal. El problema de la especificidad, en cuanto al foco y al grado, se proyecta sobre la orientación de los fines de los cursos y los exámenes. Por ejemplo, español de (o para) los negocios, español de las ciencias de la salud, español para la ciencia y la tecnología, español de la ingeniería, español para diplomáticos, español académico (o con fines académicos), etc. No está claro dónde se puede trazar la línea divisoria entre unas y otras áreas y cuál es el criterio para seleccionar una u otra denominación”.

Llorián menciona a la especificidad refiriéndose a los lenguajes específicos mientras que nosotros cuando escribimos el sustantivo aludimos a la especificidad de los alumnos en lo que representan sus intereses y gustos personales en los temas o materias de un proceso de enseñanza.
Nada que objetar pero resulta curioso que mencionando el mismo término hablemos de cosas diferentes.
Y si traemos a colación la especificidad de Llorián es porque seguimos el hilo de nuestros trabajos divulgativos anteriores y que necesitaban de los detalles que aporta en su artículo.
Y como la evaluación es la última etapa de un curso de formación pero NO menos importante que el diseño curricular del mismo o su metodología no en vano si no la superamos los esfuerzos realizados quedarán en agua de borrajas.

Llorián resalta la dificultad de conseguir evaluaciones que respondan a las necesidades de los alumnos en sus contextos profesional y/o académico y en concreto en el uso de la lengua en los anteriores contextos.
A continuación menciona la dificultad de delimitar el español general con cualquiera de sus especialidades y en concreto se pregunta si es una variedad del español el de los negocios.
Son varias las preguntas que hace sobre la evaluación, la capacitación técnica de los evaluadores y los criterios de evaluación.

Opinamos que el Español de los Negocios y los lenguajes de la Medicina son variedades del español. Nuestro trabajo de investigación –Suficiencia Investigadora- sobre las colocaciones léxicas financieras a través de un Corpus del Español de los Negocios nos produjo un resultado sorprendente desde el punto de vista cuantitativo, que las colocaciones léxicas alcanzaban casi el 30% del total de formas de un texto cuando en el lenguaje general es imposible que un texto concreto superen el 10%.

No conocemos ningún trabajo de investigación sobre Corpus de gran dimensión para cuantificar el número de colocaciones léxicas sobre el total de formas del Corpus pero sería una herramienta que nos permitiría diferenciar los lenguajes de especialidad del general.
Mencionamos las colocaciones léxicas financieras sin aludir a los verbos específicos de cada lenguaje que en el caso del Español de los Negocios se diferencian de los usuales del general.
Dentro de nuestra modestia y de nuestra pasión por la utilización de los Corpus como herramienta cuantitativa y cualitativa realizamos hace poco más de un año un sencillo trabajo de investigación sobre un Corpus de reducido tamaño de exámenes DELE nivel básico o inicial facilitado por el Molino de Ideas que lematizado nos produjo nada menos que la friolera de más de 2.000 lemas cifra que pone en ridículo a los evaluadores.
Para nosotros la evaluación y, por supuesto, que sea correcta y justa para con los evaluados es una de las tareas más complicadas de la enseñanza de lenguas.

Llorián menciona que el MCER dedica pocos espacios a los lenguajes específicos en lo que atañe al capítulo de evaluación; no podemos estar de acuerdo con la afirmación anterior porque pensamos que uno de los grandes esfuerzos del Marco Común es un detalle muy preciso para la evaluación y los evaluadores.
Seguiremos con la evaluación, D. M.

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