Español en América

junio 3, 2013

Corpus, léxico y colocaciones

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 1:54 pm

En los post anteriores desgranábamos las relaciones entre lectura, comprensión lectora, corpus, plataformas online y su tutorización, la frecuencia como criterio de elección del léxico y cómo no, cuál es el lugar del léxico en la enseñanza de lenguas.
Como no somos fanáticos de la gramática la dejamos atrás para aquellos entusiastas que por pasión, placer u obligación necesitan normas y reglas.
Exponíamos nuestras opiniones y las de otras voces más autorizadas que las nuestras como la de Gabrielatos, Sinclair, Lewis, Boulton que prefieren decantarse por una enseñanza reflexiva e inductiva que por el aprendizaje más o menos memorístico de reglas y ejercicios que pretenden fijarlas en nuestra gramática interna y automática.
Si seguimos la doctrina de Paradis y de Germain y Netten en el sentido de que la memoria procedimental donde residen los automatismos de la lengua, o sea la gramática automática e irreflexiva no se puede activar mediante ejercicios, quedan en entredicho los ultras de los manuales en los que página a página nos meten las normas y sus excepciones.

Gabrielatos al que mencionamos una y otra vez por sus investigaciones sobre la enseñanza de lenguas es partidario de mostrar a los usuarios muestras auténticas de lengua, que constituyen los textos o artículos de los corpus por medio de la metodología del DDL que consigue poner frente al alumno decenas o cientos de construcciones gramaticales en su contexto real y correcto.
Si volvemos al lugar del léxico y su relación con la frecuencia, la gramática y los corpus veremos que el núcleo que vertebra la lengua es el léxico y no la gramática.
Los corpus nos permiten verificar lo anterior y cómo el léxico crece imparable mientras que la gramática que no es otra cosa que la manera de combinar las unidades léxicas se queda estática a través del tiempo.
Algunos autores no se dan cuenta de que la irregularidad y la arbitrariedad de la lengua no es otra cosa que una vulneración permanente de las normas gramaticales.
Así las unidades léxicas se combinan entre sí eligiendo unas formas sobre otras por puro capricho que suele coincidir con el uso de los hablantes.
Así, poco a poco un sin fin de combinaciones léxicas se van lexicalizando a veces a “trompicones” forzadas por las repeticiones, las modas o las preferencias.
Consolidada una determinada unidad léxica las demás que pueden formarse alrededor de sus mismos componentes pueden percibirse como incorrectas aún no lo siendo.
Las locuciones son unidades consolidadas y soldadas mientras que las colocaciones son combinaciones que poseen un menor grado de indisolubilidad.
Si observamos el comportamiento de una cierta colocación en un corpus extenso en el que dispongamos de unos cuantos cientos podremos comprobar como “vertebra” el discurso, es decir lo dota de una cohesión que desde nuestro prisma podemos calificar como “gramatical”.
La tendencia de las lenguas naturales es a consolidar a gran velocidad las colocaciones léxicas.
Gabrielatos sostiene que existen en la lengua inglesa nada menos que 4,3 millones de colocaciones frente a un par de cientos de miles de formas individuales.
No existen investigaciones sobre el número de colocaciones del español pero podemos suponer varios cientos de miles de unidades léxicas colocacionales.
¿Cuál es el resultado del avance imparable de las colocaciones léxicas?
Una mayor cohesión del sistema de la lengua y una disminución de las posibilidades de libertad de combinatoria entre las unidades léxicas individuales o entre las colocaciones.
A efectos de enseñanza y aunque las colocaciones son combinaciones más o menos transparentes o composicionales en infinidad de ocasiones por la vía de la metáfora se amplían sus significados convirtiéndose en locuciones (algunas de ellas); la consecuencia es que colocaciones y locuciones requieren de un aprendizaje no sólo en el caso de los no nativos sino incluso de los nativos en su lengua materna.
Si en nuestra metodología “general” nos inclinamos como único soporte uno o varios corpus es por la representación de la lengua como muestra auténtica y correcta frente a unos manuales breves con escasos textos y, además fabricados a efectos de su inclusión en un formato pedagógico no auténtico.
La selección del léxico la realizamos mediante las frecuencias de uso obtenidas de corpus equilibrados y actuales.
Volveremos sobre cómo explicar el léxico de manera reflexiva en su aspecto morfológico, semántico y pragmático o de restricción caprichosa y arbitraria.

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