Español en América

agosto 23, 2014

Echar de menos

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 8:24 am

Echar de menos, echar en falta son locuciones verbales cuya ortografía no lleva hache.
Por desgracia es frecuente que profesores, catedráticos y periodistas famosos, incluso a doctos ministros se les escape la verdadera grafía.
El Drae la define como advertir, notar su falta.
Añadimos “extrañar”, extrañar a alguien, es equivalente a echar de menos.

El mismo diccionario explica que este verbo echar procede del portugués achar y de la locución lusa “achar menos”.
El verbo portugués “achar” se traduce casi siempre por “hallar”.
Nuestra pasión por la lengua portuguesa nos obliga a decir la enorme influencia que ha tenido y tiene sobre el español y su proximidad.
Si se toman la molestia de acudir al corpus CORDE verán que la formulación antigua de esta locución verbal era el calco de la locución portuguesa, es decir “echar menos” que se repite en 68 ocasiones hasta mediados del siglo XVIII cuando aparece la actual “echar de menos” que se implanta con fuerza en la lengua española.
Si consultamos el corpus actual CREA verán que la antigua locución no aparece ni una sola vez tomando el relevo el “echar de menos”.

Los corpus nos permiten por observación comprobar los orígenes de locuciones y su muerte o quizás mejor expresado su transformación mediante el uso.
Al hilo de nuestro “echar de menos” es preciso comentar esa preciosa palabra portuguesa “saudade”, presente en innumerables canciones – y en alguna gallega- que significa también “echar de menos” pero con una profundidad aún mayor, ya que la falta de alguien o de algo se realiza con melancolía. La “saudade” se refiere a algo que no solo lo echamos de menos sino que nos falta como puede ser la patria, la cultura y sobre todo los sentimientos hacia algo o hacia alguien.
Es decir, echar de menos a alguien o algo con sentimiento.
En El Diario Vasco tienen un buen ejemplo de cómo no se debe escribir el echar de menos:
http://www.diariovasco.com/gipuzkoa/201408/22/leer-acto-rebeldia-201408220725.html
El periodista y el exministro de educación -nada menos – escriben con pasión ya que el eje central del artículo “Leer es un acto de rebeldía” es la lectura y “hechar de menos”, con hache lo podemos considerar como un acto de rebeldía ortográfico.
Si comprueban el enlace verán que ya se ha corregido el error y no podrán reirse de este ministro de educación autor de leyes ya derogadas.
Un aspecto de las locuciones
La no composicionalidad de las locuciones en lo que se refiere a su significado es su característica esencial. Las locuciones poseen un significado único muy diferente al de los sumandos que la componen.
Otra característica también central es que casi siempre no obedecen a las reglas de la gramática ya que son consolidadas y fijadas por el uso de los locutores que desvirtúan su origen correcto y modificándolas diacrónicamente.
Otro aspecto no menos importante es su pérdida. Las locuciones no se enseñan en las gramáticas ni merecen un respaldo en los currículos escolares. Quedan circunscritas al lenguaje oral y este cada vez es más pobre y causa del fracaso escolar.

En estas páginas donde dedicamos grandes espacios al léxico y su combinatoria reflejamos el “estado de la cuestión” en lo que se refiere al vocabulario.
No hay planes establecidos ni una metodología para su enseñanza. Léxico, colocaciones y locuciones son la columna vertebral de las lenguas naturales no solo por su enorme magnitud, una nebulosa como califica el maestro Polguère, Alain el mayor especialista del vocabulario y la esencia que se necesita para la comunicación.
Hoy en día carecemos de léxico y nos comunicamos con un puñado de verbos, somos incapaces de redactar y contestar a las evaluaciones que se nos solicita y el discurso es una incoherencia derivada por un lado de la falta de comprensión lectora y de la escasez de vocabulario.
Las locuciones en lengua española se cuentan por decenas de millares, el diccionario DRAE las relaciona de “pasada”, es decir al describir los lemas o entradas, introduce estas combinaciones de la lengua olvidándose de muchas de ellas.

Por otra parte el DRAE peca de una falta de control ya que mientras pasa de largo de muchas locuciones usuales menciona una infinidad que no aparecen en los corpus de la misma Academia de la Lengua.

Al hilo de echar de menos, no podemos dejar de ocuparnos de su verbo “echar” que es muy productivo en locuciones. La mayoría se sigue empleando en el discurso español y nuestros jóvenes estudiantes las ignoran ya que nadie se ocupa, primero recuperarlas y después enseñarlas en las clases de lengua española.
Otro aspecto también crucial cuando estudiamos las locuciones y sobre todo las formadas con el verbo “echar” es la carga cultural que conllevan. Son verdaderas joyas culturales mucho más allá de los museos. Propongo que se diseñe y ejecute un museo “Cultural de las locuciones”.

Vayamos a “echar”, sin hache ya que el verbo “hechar” no existe sino en la mente de algún desconocedor de nuestra lengua, léase ministro.
La lexicografía es la ciencia que se ocupa de la construcción de diccionarios. En épocas pretéritas se realizaban a mano mediante fichas y los lemas o entradas se extraían de textos literarios.
La informática cambia el panorama lexicográfico y gracias a la compilación de corpus de millones de palabras se pueden primero extraer términos y segundo por observación de estos corpus verificar sus significados.
Pero la ciencia lexicográfica asistida por los computadores no termina en la construcción de diccionarios monolexemáticas sino que persigue la redacción de diccionarios donde se recojan estas famosas locuciones y colocaciones que mencionamos antes.
La TST o Teoría Significado Texto desde hace más de dos decenios se ocupa de estos menesteres y sus autores se dedican a la investigación exhaustiva sobre cómo descubrir, clasificar y definir estos diccionarios tan necesarios.

Se trata en la enseñanza de las lenguas no solo de aprender el léxico y sus contextos sino de estudiar la combinatoria que se denomina “restringida”, es decir la que presenta síntomas de fijación y que no permite una libertad de combinarse.
En el caso de los aprendices no nativos la necesidad de la enseñanza de locuciones y colocaciones se agudiza más aún y no solo el conocimiento de sus significados sino también las preferencias que estas combinaciones tienen por determinados verbos o preposiciones.
Lo que algunos denominan “pragmática”.

Nos desviamos de la intención prioritaria de estudiar el verbo “echar” y sus locuciones asociadas que haremos en el siguiente post.

Dejar un comentario »

Aún no hay comentarios.

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: