Español en América

agosto 25, 2014

Echar pestes

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 4:40 pm

Al hilo de la descripción de echar de menos continuamos con la infinidad de posibilidades lingüísticas que nos ofrece este verbo tan prolífico como es echar.
Vimos que procede del portugués achar y cómo de manera central la lengua lusa influye sobre la nuestra.
Todo lo que acompaña o se relaciona con este verbo indica un origen de algo malo o, por lo menos, que no es bueno.
Así son empleados las locuciones verbales echar pestes, echar sangre, echar basura, echar a alguien, echar chispas, echar mal olor, etc. con el objeto puesto en “despedir”, “emanar”.

Tiene algunas connotaciones no tan negativas como echar una carta en un buzón de correos o como en los seres vegetales: echar raíces, echar brotes, echar hojas y echar frutas o frutos.
Es sinónimo de salir en echar los dientes o echar el bigote.

También significa “cerrar” en echar el cerrojo o echar la llave.
En echarse a un lado o echarse para atrás o para adelante significa un movimiento del cuerpo.
Puede significar repartir en echar cartas o echar de comer y, puede confundirse con el verbo “hacer” este sí con una hache enorme, en echar cuentas.

Equivale a tener en ¿Qué edad me echas?. O quizás mejor, qué edad supones que tengo.
Echar un discurso, echar unos versos o echar un sermón equivale a “pronunciar”.
En estos supuestos aunque a priori se supone que las combinaciones son locuciones verbales, por su transparencia y casi total composicionalidad las clasificamos como colocaciones
En una época pretérita en la que el fumar NO estaba mal visto como ahora se empleaba mucho echar un cigarro o echar un pitillo.

Era y ya lo es menos cuando se decía echar una siesta o echar un sueño.
Lo mismo para echar tripa, barriga o vientre según las regiones y cuando alguien se enfadaba y mucho se decía que echaba rayos y centellas. Ahora si lo escribimos o se lo decimos a algún joven con su smartphone nos mirará con desdén cómo quién dice, ¿qué me hablas?

Cuando sugerimos “vamos a echar un trago” queremos indicar que vamos a beber.
También equivale a comenzar en echar a reir y echar a correr.
Pero vayan fijándose y recuerden que poco a poco estas preciosas locuciones se emplean cada vez menos representando una sensible pérdida para nuestra lengua y cultura.
Antes comentamos el echarse una siesta que puede parecerse a echarse en la cama.

Sin embargo echar por tierra no significa tumbarse en la tierra sino desbaratar un plan o una acción.
La antigua expresión de echarse novia se sustituye por tener pareja.

Echar a perder posee dos significados, el primero cuando un material o una fruta se pierde o se estropea y un segundo, pronominal echarse a perder cuando alguien se malogra en el sentido moral.
Si iniciamos alguna acción o negocio y luego nos arrepentimos utilizamos la locución echarse atrás.

El diccionario DRAE señala muchísimas más locuciones verbales pero ninguna usual por lo que no las reseñamos.
Sin embargo, se olvida de una de nuestras favoritas, echar pestes y su fallo nos permite echar pestes de la Real Academia.

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