Español en América

mayo 27, 2012

Con la puerta en las narices

Archivado en: Lengua española — Mercedes @ 4:09 pm

A vueltas con la fraseología o si queremos al hilo de las frases que presentan o restricciones o bien son combinaciones fijadas en su totalidad, la mayor dificultad de entendernos procede de la diferente tipología que establecen las diferentes escuelas de lingüistas.
Otra caracterización que pretende una mayor precisión terminológica procede de las normas ISO que se redactan o aprueban con intenciones más técnicas, es decir en los que el componente científico o terminológico prevalece sobre el aspecto “social” de estas combinaciones de la lengua.
La norma ISO 1087 que data de 1990 establece como concepto de “frase”:
…a phrase in which at least two elements (terms) are syntactically linked and thus form an utterance with subject-field-specific content; the internal coherence of the elements is based on their conceptual combinability.
Si comparamos la definición de frase con el concepto fraseológico de la OLST, autores de la Teoría Significado-Texto que en nuestra idea es la que más se acerca a una modelización real de los frasemas, vemos que no difiere en gran medida de lo que sostiene la TST. En la combinatoria restringida existen unas relaciones entre las formas que se combinan para formar los sintagmas que hacen de las uniones léxicas produzcan unos significados que no se corresponden con los significados de sus componentes.
La norma ISO denomina “terms” a lo que la TST califica como “formas”. En cualquier caso el concepto de palabra queda obsoleto en ambas concepciones de las frases restringidas.
La OLST califica a cualquier agrupación de dos o más formas como “frasema” dividiéndolos en dos grandes grupos: colocaciones y locuciones. De la tipología dejan fuera a muchas “frases” que no poseen el carácter de restringido pero que algunos autores califican como “frases”, sin ir más lejos los típicos refranes o proverbios cuyos elementos individuales se combinan sin poseer restricciones de tipo léxico para producir unas agrupaciones que los locutores las recuerdan como parte de la cultura.
La TST y en particular su fundador e ideólogo, Igor Mel’cuk incluye en su grupo de frasemas a los “clichés” que son combinaciones composicionales con una restricción de tipo semántico.
Es el caso de la frase interrogativa: ¿Qué edad tienes? Cuyo equivalente francés es : Quel âge avez-vous? Y que en inglés es : How old are you ?
El número de “clichés” similares a los anteriores y que difieren en cada lengua para expresar el mismo significado, con la tipología de la TST, nadie los ha descrito ni recensado. Según Mel’cuk pueden ser decenas de miles o cientos de miles en cada lengua.
Los refranes típicos de la cultura de cada lengua como “abril aguas mil” o “hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo”, la TST los calificaría como locuciones al ser no composicionales y permanecer “cerrados” sin que ninguna forma pueda introducirse en su enunciado.
Para entender a la perfección las ideas de Mel’cuk se necesita aceptar el concepto de “combinación libre” o con mayor exactitud “enunciado multilexemático libre” que lo define como una “combinación de varias formas si no existe ninguna restricción desde el eje paradigmático, o sea que el significado del enunciado y de cada uno de sus componentes son elegidos por el locutor por sus propiedades lingüísticas, es decir con independencia de los demás componentes.”
Nos abstraemos un momento de las definiciones de la combinatoria restringida, haciendo un alto en el camino de la teoría y bajando a la realidad de la fraseología y de los diccionarios.
Nuestros lectores conocen nuestra crítica feroz al DRAE a sus definiciones, a la carencia u olvido de las colocaciones léxicas y vamos a estudiar esta locución de nuestra cabecera, “dar con la puerta en las narices”.
La entrada es por “puerta” y nos llama la atención de entre las múltiples acepciones de este “lema” la primera de todas define la “puerta” como “vano de forma regular”. Más adelante veremos que la Kalipedia a “puerta” la considera como de “forma rectangular”. No estamos de acuerdo ni con la forma rectangular ni con la forma regular puesto que el concepto incluye por un lado al “vano” o “hueco” por el que se transita de un lado a otro de una pared o muro o lo que sea y el objeto que impide el libre paso por el vano, lo que en términos vulgares es lo que llamamos “puerta” sea de madera o metálica.
La puerta no tiene que ser de forma rectangular puede adoptar cualquier diseño y la idea preconcebida que subyace en nuestro cerebro no es el vano en sí mismo, sino el material que cierra el vano.
La locución que traemos a estas páginas, Dar con la puerta en las narices, es calificada por el DRAE como locución verbal coloquial y la define como “desairarle, negarle bruscamente lo que pide o desea”.
La kalipedia de la editorial Santillana en su introducción al manejo de los diccionarios califica los frasemas como “formas complejas”. Y explica: “Como norma general, para buscar el significado de una locución o una expresión en el diccionario, se debe consultar el primer sustantivo que aparece en ella. Así, para saber qué significa dar con la puerta en las narices, se buscará por puerta y se encontrará el significado de la expresión al final de las diferentes acepciones de esa palabra”
Estamos de acuerdo con Santillana en la forma de búsqueda en el diccionario que se deriva de la propia estructura del diccionario que introduce las locuciones por la “base”.
Con su definición de “puerta” no podemos coincidir:
puerta. sust. 1. Abertura rectangular que se hace en una pared, valla, etc., para entrar y salir por ella. 2. Armazón de madera, hierro u otra materia que permite la entrada y salida a un inmueble o para cerrar o abrir un armario o un mueble. [...] Dar a uno con la puerta en las narices. Negar bruscamente a alguien algo que pide o desea.
En nuestra consulta a los corpus para verificar empleos y concordancias, vemos en el CREA: dos casos, CORDE, ninguno
Si la consulta la efectuamos “con la puerta en las narices” el CORDE presenta 26 casos y el CREA 27.
Cuando una consulta produce pocos resultados puede ser consecuencia de la flexión del verbo o que muchas veces la misma locución aparece el verbo separado a cierta “distancia”.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español. http://www.rae.es, veinticinco de mayo de 2012
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CREA) [en línea]. Corpus de referencia del español actual. http://www.rae.es, veinticinco de mayo de 2012

mayo 26, 2012

Al hilo

Archivado en: Lengua española — Mercedes @ 4:16 pm

Al hilo de los frasemas echamos un vistazo a estas locuciones:
En nuestros trabajos ponemos por delante el empleo de frasemas con el objetivo de recordarlos, estudiarlos y explicar sus significados.
Si nuestros lectores recuerdan utilizamos a menudo “al hilo de” que como “conector” para empalmar el post anterior con el actual nos sirve de introducción.
Esta locución adverbial encuentra en el CORDE 138 casos. En nuestra siempre humilde opinión, encontramos al menos dos significados posibles:
Como continuación o como consecuencia: leemos en Jesús Fueyo en 1968, editado por el Instituto de Estudios Políticos en “Estudios de teoría política”:
“Ciertamente, no deja lugar a duda que la emergencia histórica de cada una de las ciencias humanas se haya producido al hilo de un problema, de una exigencia….”
En Andrés Ollero Tassara, 1973 en Derecho y sociedad editado por Nacional:
“Pro, volviendo al hilo de nuestro discurso, …”
Vemos que “al hilo” puede producir dos acepciones muy próximas: una “como continuación de un discurso anterior” y “como consecuencia de”.
Más complicado de dilucidar su significado es un escrito de la escritora cubana Dulce María Loynaz de 1935 en la novela “Jardín”:
“Una pena pequeña, suave, que no llega a serlo, se enreda al hilo de los abalorios”. No nos atrevemos a formular un significado para nuestra locución “al hilo”.
Francisco García Pavón en el Reinado de Witiza de 1968 produce otro significado bastante diferenciado de los anteriores:
“Matías se esculpió las palmas de las manos, se las restregó y empezó a picar al hilo de los bordes de la lápida…” En este caso “al hilo” equivale “al filo”.
Gonzalo Torrente Ballester en La saga en 1972 editada por Destino:
“Todo lo cual me permite volver al hilo de mi narración”. Coincide con nuestra intención: volver o continuar con nuestra narración anterior.
Podíamos seguir con los distintos contextos que nos proporciona el CORDE pero pensamos que daríamos vueltas alrededor de los mismos significados.
El corpus CREA nos da 178 concordancias de la misma locución y si se toman la molestia de comprobarlas verán que siguen las pautas del CORDE, es decir, como consecuencia de o como continuación de.
La otra locución casi sinónima de “al hilo de” es “a hilo”; ambas son locuciones adverbiales y el DRAE les atribuye los siguientes significados:
a hilo : Sin interrupción y según la dirección de algo, en línea paralela con ello.
Al hilo de: Denota que el corte de las cosas que tienen hebras o venas va según la dirección de estas, y no cortándolas al través; en Argentina y Perú a hilo sin interrupción) y, en Cuba y México: Muy bien, correctamente.
Para “a hilo” el CREA nos da dos casos y el CORDE 125 casos. Es preciso investigar más este “a hilo” ya que casi todas las concordancias forman parte de la locución “hilo a hilo”.
También es locución adverbial “hilo a hilo” que el DRAE define como “denota que un líquido corre con lentitud y sin intermisión” y que en épocas pasadas fue muy usada. Ahora está en desuso. Es una pérdida de las muchas que padecemos por el escaso entusiasmo de los autores de los currículos y del escaso eco del léxico en la enseñanza.
Hay muchas más locuciones con “hilo”. Las verbales de “perder el hilo” cuando en plena clase se nos olvida o borra lo que estábamos hablando con anterioridad y otra como “pender de un hilo” que explicamos cuando nuestra teoría o un suceso se encuentran en riesgo de sufrir un percance o amenaza.
“Seguir el hilo” es casi sinónima de “al hilo” y la podemos definir como la continuación de lo que hablábamos, explicábamos o hacíamos. ¿Me sigues el hilo? Equivale a decir: ¿te estás enterando? o ¿me sigues?
“Tomar el hilo” proseguir con una conversación o discurso. Nosotros empleamos también “retomar el hilo” que pensamos es más frecuente que la anterior.
“Cortar el hilo” significa interrumpir.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español. http://www.rae.es, veinticinco de mayo de 2012
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CREA) [en línea]. Corpus de referencia del español actual. http://www.rae.es, veinticinco de mayo de 2012

mayo 25, 2012

Rebasar, rebosar, rebozar: colocaciones y locuciones

Archivado en: Lengua española — Mercedes @ 4:27 pm

El escaso eco que los frasemas tienen en los currículos oficiales y en los cursos de segundas lenguas, en especial la enseñanza del español, nos obliga a profundizar en su estudio y traer a colación algunas de estas maravillas léxicas.
Las lenguas naturales son caprichosas en su combinatoria y los mismos hablantes son casi siempre los culpables de esa característica inexplicable.
La clásica locución “volverse loco” no es un absurdo combinatorio. Por qué empleamos el verbo “volver” y no “venirse” o como utilizan los franceses “se rendre fou”, es decir, “rendirse loco”.
Atribuimos el capricho en primer lugar a una ocurrencia ab initio y luego a múltiples repeticiones que consiguen que la combinación se fije en la lengua, se acepte como correcta y evite que otra combinación se use y, lo que es más sorprendente que se perciba como errónea.
En fechas anteriores veíamos dos notables herramientas para el estudio de esa combinatoria que denominamos “restringida” o “no libre” en contraposición de la multitud de sintagmas libres que se combinan sin límites ni restricciones, los diccionarios DICE y DAELE.
Si las locuciones son numerosas en el español, las colocaciones léxicas son en cantidad mucho mayores y poco o ningún caso reciben de los lexicógrafos de la Academia española.
Así el DRAE pasa de largo del fenómeno y se centra –con singular acierto- en las locuciones que nosotros calificamos también como expresiones. Repetimos que locuciones y expresiones son palabras sinónimas. No está tan claro el asunto si verifican las definiciones del DRAE para cada una de ellas, en las que comprobarán diferencias que para nosotros no existen.
Para simplificar calificamos una locución o expresión AB como tal siempre que el significado del conjunto AB no sea la suma de los significados de sus componentes individuales.
Definimos como “colocación” AB, la combinación no libre en la que existe una forma A denominada base que determina la elección del otro término B llamado colocativo y cuyo significado no es tampoco la suma de los significados individuales de A y de B, pero el significado es transparente y parecido al de la base A. La función del acompañante se limita a aportar parte del significado total, pero pierde algo de su significado original.
En esta ocasión traemos para estudiarlos tres verbos, rebasar, rebosar y rebozar de gran parecido fonético y cuyos significados nada tienen que ver los unos con los otros.
Si los estudiamos es por dos razones, la principal por que el DRAE no produce ninguna locución con ellos ni por supuesto menciona colocación a partir de alguno.
Coincidimos con las definiciones y creo que cualquier hablante tiene claro sus significados.
Nos interesa comprobar para el verbo “rebasar” si una combinación usual, “rebasar el límite” puede ser considerada “colocación léxica”.
La única metodología posible es la comprobación con los corpus académicos CREA y CORDE y verificar si existe un número de casos significativo para poder atribuir a “rebasar el límite” la calificación de colocación.
En el CORDE existen seis concordancias mientras que en el CREA aparecen cuatro casos.
Podemos, sin embargo, añadir a nuestra comprobación algunas de las flexiones de la colocación como: “rebasó el límite” o “rebasará el límite”.
Comprobamos también la posible colocación “pasar el límite” que vemos tiene tres casos en CORDE y en CREA sólo dos concordancias.
Por escasa diferencia gana la batalla por la fijación nuestra colocación “rebasar el límite” pero no se puede afirmar con rotundidad si se puede considerar fijada.
A continuación transcribimos las definiciones del DRAE para nuestros tres verbos y, animamos a nuestros lectores a buscar otras posibles colocaciones a partir de ellos.
Rebasar: Pasar o exceder de cierto límite; en una marcha, progresión, etc., dejar atrás, adelantar; pasar, navegando, más allá de un buque, cabo, escollo u otro cualquier estorbo o peligro.
Rebosar: Dicho de una materia líquida: Derramarse por encima de los bordes del recipiente que la contiene; dicho de un recipiente: Exceder de su capacidad hasta derramarse su contenido; dicho de una cosa: Abundar mucho; dicho de un lugar: Estar exageradamente lleno; estar invadido por un sentimiento o estado de ánimo con manifiesta intensidad.
Rebozar: cubrir casi todo el rostro con la capa o manto; disimular o esconder un propósito, una idea, un sentimiento, etc.; bañar un alimento en huevo batido, harina, miel, etc.; manchar o cubrir a alguien o algo de cualquier sustancia.
Para el verbo “rebosar” verificamos también las posibles colocaciones/locuciones:
Rebosar de satisfacción que ni en el CREA ni en el CORDE presenta concordancia alguna.
Sin embargo “rebosar el vaso” recibe en ambos corpus cuatro casos, en los que se hace referencia a la “gota que hizo rebosar el vaso”. La podemos considerar locución verbal (el DRAE no la referencia) pero creemos que es bastante usual.
La posible locución “rebosar la gota” no posee ninguna concordancia.
Hemos comprobado, además la expresión “la gota que colma el vaso”, apareciendo en el CREA ocho casos.
El Diccionario RAE la menciona de pasada “en contexto” pero no la califica como locución.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español. [veinte de mayo de 2012]
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CREA) [en línea]. Corpus de referencia del español actual. [veinte de mayo de 2012]

mayo 24, 2012

Ir al grano

Archivado en: Lengua española — Mercedes @ 4:36 pm

Nuestro entusiasmo por el léxico y su combinatoria nos lleva al estudio de colocaciones y locuciones aspecto central del estudio de la lengua y olvidado por los currículos oficiales en lo que se refiere al español lengua materna.
No nos hacemos eco sólo de lo que el Boletín Oficial o los Diarios de los gobiernos imponen a las enseñanzas obligatorias de primaria y secundaria, sino también a las universidades.
Éstas tienen mayor libertad en la fijación de sus enseñanzas pero si se fijan en las asignaturas de las filologías hispánicas en pocas o muy pocas el léxico recibe una atención especial. Nos parece un error gravísimo y, si profundizamos en diseccionar la asignatura de Léxico y/o Lexicografía, en contadas ocasiones se dedican amplios espacios a la combinatoria que llamamos restringida.
A las pruebas nos remitimos y la mejor es el DRAE diccionario oficial del español y de sus 22 academias de ambos lados del charco que en un alarde de incompetencia ni siquiera menciona el término “colocación”.
Nosotros para que no quepa la menor duda a las colocaciones las denominamos “colocaciones léxicas”. Imagínense si ni siquiera el vocablo colocación existe en el diccionario no podemos pedir peras al olmo de que estas colocaciones figuren en el DRAE.
En cuanto al español lengua extranjera, el ELE, tenemos los docentes la enorme suerte de que no haya nada reglamentado sobre su enseñanza.
Las pautas las marca el MCER o Marco Común de la Unión Europea y el Plan Curricular del Instituto Cervantes que en tres voluminosos temas pretende encuadrar los límites y enseñanzas de cada nivel de los establecidos que van desde el inicial A1 hasta el avanzado C2.
Si tienen ganas y tiempo el Cervantes publica en su página web los tres susodichos volúmenes que son de descarga gratuita.
Nuestra opinión sobre este Plan que supone un considerable esfuerzo en ese vano intento de delimitar contenidos, no puede ser favorable.
El camino del infierno se encuentra empedrado con gentes de buenas intenciones y, esto es el Plan Curricular.
Es tarea imposible el poner puertas al campo y más aun cuando pretendemos que la enseñanza sea comunicativa.
La comunicación en estado puro es incompatible con establecer límites y debe ser un continuum.
Criticamos los cursos de lenguas segundas en los que también se compartimentan las clases, asignando diferentes profesores según corresponda la gramática, el léxico o la pragmática.
Pensamos que el enfoque comunicativo obliga con extrema precisión que sea un único profesor el que lleve la carga de todo el conjunto.
Nuestra idea de la lengua como instrumento de comunicación nos impide que una enseñanza pueda ni dividirse ni compartirse entre varios docentes. Va en contra del principio de comunicación única.
Nos guste o no una metodología que divida la lengua en “trocitos” empieza a no ser comunicativa.
¿La enseñanza de la Gramática puede ser comunicativa?
Respondemos con un No rotundo y cualquier ejercicio de los habituales en las clases conjugando verbos o recitando reglas de memoria es un flaco servicio a los alumnos.
Éstos necesitan aprender sintagmas, y después frases. Y mucho léxico porque sin él no es posible formular enunciados.
Tenemos que volcarnos en repetir una y otra vez estructuras sencillas en lenguaje oral. Olvidémonos del escrito, del ser y estar, de los ejercicios de rellenar huecos o buscar la palabra que se corresponda con otra en dos listas enfrentadas.
Todo eso no sirve de nada o para ser simpáticos de muy poco.
Si no nos creen, hay investigadores que han recorrido el camino antes que nosotros. Acudan al señor Google que les explicará como Germain y Netten conciben la enseñanza de segundas lenguas.
Claude Germain es un francocanadiense cuya metodología de lenguas segundas se aplica en las mejores universidades del mundo.
En el ELE es un perfecto desconocido. Nos esforzamos de divulgar sus ideas y de la necesidad de seguir investigando en áreas como la neurolingüística y la psicolingüística necesarias para comprender el funcionamiento del cerebro.
Vayamos al grano,
“Desgranemos” esta locución, ir al grano, que significa no andarse con rodeos o que se puede escribir también como “ir directo al grano “o “ir directamente al grano”. Es una expresión verbal.
En algún foro de Internet encontramos que la consideran sinónima de “andarse con chiquitas” o mejor “no andarse con chiquitas”.
Esta última expresión puede ser casi sinónima, pero podemos considerarla como “más violenta”, es decir que los que no se andan con chiquitas lo hacen sin contemplaciones ya sea para esquivar un problema o ir en directo hacia algo.
El DRAE califica como verbal coloquial y la explica en afirmativo: “andarse en, o con, chiquitas”: Usar contemplaciones, pretextos, subterfugios o rodeos para esquivar o diferir, ya una medida, ya una obligación.
Estamos de acuerdo con el diccionario en cuanto a la definición. En cuanto al empleo veremos con la comprobación en los corpus del español, es más su uso en forma negativa que la propuesta del DRAE.
En el CORDE aparecen dos falsos casos en afirmativo, uno de 1966 de Juan Marsé, Últimas tardes con Teresa, novela editada por Seix y cuyo contexto es:
“Esto le hizo pensar que no debía andarse con chiquitas…”
Y Benito Pérez Galdós en 1873 en el “19 de marzo y el 2 de mayo” explicaba:
“Pues no hay que andarse con chiquitas –dijo mi amo- sino entregarle a la justicia”.
En el CREA aparecen cuatro concordancias de las cuales dos positivas y dos negativas. Una de las “positivas” se puede considerar como negativa:
“Sin andarse con chiquitas, sin previas consultas…” en Abc en 1986.
Como se observa en los contextos, el significado es el aceptado por todos los autores en el sentido de “actuar sin contemplaciones”.
Si verificamos el empleo en el CREA de “no andarse con chiquitas” resulta un sorprendente número de casos, nada menos que 139.928 que no concuerda con la consulta anterior.
Nos ocurre algo similar en la consulta del CORDE, aparecen nada menos que 34.159 concordancias que nos parecen absurdas.
Los corpus al producir un elevado número de casos, no publican los contextos de manera que nos quedamos sin conocer si el resultado de la consulta es correcto.
Por cierto que el DRAE considera que la etimología de “chico” es la voz latina “ciccum” o cosa de poquísimo valor.
Nosotros pensamos que puede venir del euzkera “txiki”, pequeño.
Lo curioso que la explicación del diccionario para “chiquito” es un vaso de vino de pequeño tamaño.
Es conocido la costumbre de los “chiquiteros” que son los bebedores en grupo de estos famosos vasos de vino en los bares del País Vasco.
En cuanto a “ir al grano” el CREA produce 44 casos mientras que el viejo CORDE nos da 11 casos.
En las concordancias vistas el significado es idéntico al explicado: ir al fondo del asunto lo antes posible y sin rodeos.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español. http://www.rae.es, veinte de mayo de 2012
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CREA) [en línea]. Corpus de referencia del español actual. veinte de mayo de 2012

Por supuesto que no confundimos léxico con lexicografía y que la ciencia que estudia el léxico recibe el nombre de Lexicología.

mayo 23, 2012

Metodología léxica

Archivado en: Lengua española — Mercedes @ 3:13 pm

Repasábamos ayer dos diccionarios útiles para el aprendizaje del español sea lengua materna o segunda, el DICE, centrado en las colocaciones léxicas y el DAELE cuyo objetivo es diferente, propenso a explicar definiciones y locuciones, sin olvidar lo que califica como “frases”.
Si siguen nuestras recomendaciones y al ser ambos diccionarios en línea y gratuitos pueden verificar lo antes dicho y que pueden encajar en una metodología de autoaprendizaje combinándolos.
Veíamos también la ansiedad de profesores y alumnos en la búsqueda de actividades interactivas y online de manera que la filosofía o método de enseñanza es más un barullo que otra cosa.
Dentro del objetivo principal que es la consecución de una comunicación amplia y fluida de los aprendientes de español, estamos obligados a crear una metodología. Si estuviéramos en el séptimo arte, no tendríamos problemas ya que dispondríamos de una pléyade de “guionistas” que harían la labor por nosotros.
Al no disponer de los famosos guionistas, estamos obligados a crear nuestro método. Muchas veces es imposible un método único que compagine los deseos e intereses de los alumnos.
No es lo mismo un grupo de estudiantes chinos que uno de alemanes. Ni unos jóvenes de quince años que otros no tan jóvenes de cincuenta.
Tampoco es lo mismo los que vienen a prepararse para un examen escrito que otro oral, o unas señoritas que nos piden a gritos la dichosa Gramática que otras señoras que quieren especializarse en el lenguaje de los negocios.
Tenemos que crear una carretera principal con unos caminos adyacentes en ese intento difícil y complicado de satisfacer los objetivos de cada uno.
Si repasamos las bases del aprendizaje de lenguas comprobaremos que el elemento central es la comunicación. Pretendemos comunicarnos lo antes posible en el mayor número de situaciones y, por supuesto empleando el lenguaje oral. La enseñanza debe priorizar el oral en el mayor número de ámbitos para lo que, además necesitamos disponer de un elevado input. Y ese léxico tiene que ser auténtico y actual.
Quizás sean las dos premisas esenciales de nuestra metodología el priorizar el oral y el léxico.
De la necesidad de ir por la vía rápida al aprendizaje de un alto número de unidades léxicas es trascendental poseer buenos diccionarios online que nos dejen trabajar tanto en la clase como fuera de ella.
Insistimos en cualquier nivel y grupo la importancia del léxico y la disposición de un input fuera de las aulas para trabajar en ese camino de ampliación léxica.
¿Cómo se trabaja el léxico?
Insistimos en el aprendizaje de las unidades de carácter restringido es decir no libres que son las colocaciones y las locuciones.
Nuestra metodología de ampliación del léxico pasa por la confección de lo que denominamos “fichas léxicas” en las que, a parte de las aulas, ponemos a disposición de los alumnos unos corpus cortos en forma de microrrelatos de unos pocos caracteres de manera que vayan resolviendo estas fichas en las que los alumnos eligen, por ejemplo, un verbo –el centro del enunciado- un sustantivo y un adjetivo.
Con ayuda de uno o varios diccionarios se incorporan a la “ficha léxica” las definiciones, las colocaciones y las locuciones si las hubiere. Al final de la tarea se pide una redacción muy corta empleando las palabras del microrrelato y las nuevas aprendidas.
Cada “ficha léxica” constituye la hoja de un diccionario personal del alumno que poco a poco va construyendo un cuaderno propio con las unidades, formas y poliléxicas que más le interesan o que piensa va a utilizar más en la comunicación oral. Por supuesto que el profesor en su acompañamiento como tutor puede elegir, o señalar, esas formas más usuales con la ayuda de un diccionario de frecuencias y/o redactando un breve microrrelato que contenga las palabras más usuales.
En la maraña de este blog, la autora ha innovado un término referido a la frecuencia léxica que denominamos “frecuencia léxica asociada” cuya finalidad es el aprendizaje por la vía rápida de formas –las viejas palabras- cuya morfología es próxima en varias lenguas, como pueden ser el inglés, el francés, el alemán o el español, de manera que casi casi son calcos las unas de las otras y que derivando su morfología podemos conseguir otras derivadas de similar o parecido significado que permite, por un lado la elección de las formas de significado “asociado” a efectos de construir nuestras fichas léxicas con un criterio más aproximado a la realidad que el que proporcionan los diccionarios de frecuencias y, por otro, el aprender por derivación morfológica un elevado número de formas a partir de una de ellas, que puede ser, por ejemplo, “comunicación” (communication), comunicar, comunicado, comunicativo, etc.
La centralidad e inmensidad del léxico nos obliga a insistir en su aprendizaje.
Si explicamos de manera somera la metodología de la ampliación léxica, continuaremos con los demás elementos que la componen.

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